Hay múltiples razones para
comenzar este blog con Bruce Springsteen, pero me quedaré con dos: para mí es
uno de los más grandes y acaba de lanzar nuevo disco.
“Wrecking Ball” es el
decimoséptimo álbum de estudio de Springsteen, y se publicó en marzo de 2012.
En la parte musical, han colaborado en la grabación del disco algunos miembros
de la E Street Band como son Clarence Clemons, Steven Van Zant, Max Weinberg y
Patti Scialfa. También han participado músicos de la Seeger Sessions Band, que
han dejado en varias de las canciones, ese ambiente tan especial que se creó en
el último trabajo en el verdaderamente nos sorprendió positivamente: “We Shall
Overcome: The Seeger Sessions”.
Bruce frecuentemente en sus
discos ha sido un reflejo de la actualidad socioeconómica de su país. Unas
veces como en “Born to USA” con su orgullo patriótico; otras ocasiones como en
el disco de 2009 “Working for a dream”, con su implicación con la campaña “yes,
we can” de Obama; y en esta ocasión, en medio de una crisis tan importante como
la que padecemos, utiliza su trabajo para criticar a los poderes económicos que
la han creado y sin embargo no son los que la están sufriendo.
Personalmente hay una reflexión
importante al analizar su discografía, en su primeros trabajos generalmente su
preocupación por lo que ocurre a su alrededor está mostrada con casos
particulares, habla de personas, que podemos identificar con cualquiera que
circula junto a nosotros por la ciudad, que nos podemos encontrar en un
supermercado. Pero desde hace ya bastantes discos sus temas son causas
sociales, por supuesto que hay excepciones, pero generalmente los asuntos que
tratan sus canciones no están expuestos con protagonistas diferenciados, de
carne y hueso, sino como categorías universales.
En “Wrecking Ball” encontramos al
cantante norteamericano como el militante de la justicia social que siempre ha reclamado,
pero a veces muy cerca del precipicio del populismo. Algunos le acusan de falta
de honradez, por atreverse a denunciar las injusticias desde un pulpito económicamente
tan elevado como el que se ha creado con su éxito a través de los años. Yo sigo
creyendo en la sinceridad de su trabajo, sus ideas, y luego podremos criticar
el resultado musicalmente hablando.
Porque en el lado estrictamente
musical tiene numerosas críticas este disco. Vayamos por partes. La producción
de Ron Aniello tiene demasiadas barbaridades, inclinándose la balanza claramente
hacia el lado negativo.
Listado de canciones:
-“We take care of our own”, ha
sido el primer single y adelanto del disco. Me parece de lo más flojo del
disco, un ritmo de batería cansino, con unos loops y sintetizadores inapropiados
(responsabilidad directa de Ron Aniello), le dan un aire pop demasiado
comercial. La letra marca perfectamente la desesperanza: “Gritamos ayuda pero
la caballería se quedó en casa, no hay nadie escuchando el sonido de la corneta,
nosotros cuidamos de nosotros”.
-“Easy money” tiene un toque irlandés
que nos lleva a “We shall overcome”, pero allí tenía el encanto de la sorpresa,
aquí se adorna con unos coros que la aplastan. Supongo que funcionara bien en directo
con la multitud coreando, pero en estudio sólo correcta.
-“Shackled and drawn” podría haber
sido un himno clásico de Bruce sino abusase de los coros y las gaitas. Volvemos
a sufrir una sobreproducción que ahoga la canción, aun así es de las que salvaría.
Otra que en directo hará furor. La letra ilustrativa: “caminando con dificultad
a través de la oscuridad en un mundo que va mal, me desperté esta mañana
encadenado y demacrado”.
-“Jack of all trades” es la balada
del disco. Ya veo los estadios con los mecheros encendidos, la gente balanceándose
a un lado y a otro, al ritmo del piano, y la trompeta que le da un toque
solemne. Es una de las canciones que más me gusta, y el sólo de guitarra de Tom
Morello (guitarrista de Rage Against The Machine) me parece que la acrecienta.
-“Death to my hometown” destaca
por ser la más coral de un álbum donde los coros toman demasiado protagonismo.
Parece el himno de una marcha irlandesa, no me desagrada pero tampoco me
entusiasma, tiene un aire folk que Bruce contrarresta con su ritmo vocal. El texto
de la canción explicito con los causantes de la crisis: “enviar los barones
directos al infierno / los ladrones codiciosos que dieron la vuelta / y
comieron la carne de todo lo que encontraron / cuyos crímenes han quedado
impunes ahora / quienes caminan por las calles como hombres libres ya / ellos
trajeron la muerte a mi ciudad”.
-”This depression” es otra balada donde
la voz de Springsteen lleva perfectamente el ritmo, a pesar de la batería que tiene
demasiado protagonismo. Destaca brillante de nuevo la guitarra de Tom Morello. En
las canciones lentas “The Boss” tiene cogido perfectamente el ritmo hace mucho,
y no suele fallar.
-“Wrecking Ball” puede ser el tema
mas reconocible del Bruce rockero. Me parece de los mejores del disco, con esa
subida calculada al final.
-“You’ve got it” es un maravilloso
medio tiempo, que comienza con esa guitarra acústica, y en el que la voz del
Boss brilla al máximo. Quizás sobra tanta palma de acompañamiento. Deja las protestas
sociales, y se toma un respiro romántico.
-“Rocky ground” es el aporte religioso del disco y cercano al
gospel. Otra vez los coros, adueñándose de la canción, y como novedad, por
primera vez en su discografía incluye rap. El resultado no es malo, aunque la
letra sorprende: “levántate pastor, levanta / tu rebaño ha vagado lejos de las colinas
/ las estrellas se han desvanecido, el cielo está todavía / los ángeles están
gritando aleluya gloria”.
-“Land of hope and dreams” es un viejo
tema tocado en directo multitud de ocasiones. Canción rockera muy en su línea y
donde brilla el saxo del desaparecido Clarence Clemons. Al final del túnel que
estamos pasando nos asegura que hay una tierra de esperanza y sueños, al que llegaremos
en un viaje en tren, al todos podemos subir.
-“We are live” cierra el álbum y
es un sincero homenaje al gran Johnny Cash y su “Ring of fire”. Bruce
Springsteen nunca ha ocultado su cercanía al country y su admiración hacia
Johnny Cash, uno de sus más grandes representantes. La melodía llevada por
mariachis no oculta la relación con la canción “Ring of fire”. Según confiesa
el propio Bruce: “es una canción dirigida a los oprimidos, los huelguistas
mártires, los manifestantes y los inmigrantes”. Es un cierre celebrando que
estamos vivos, y esa es la mayor esperanza que nos queda.
Resumiendo, “Wrecking Ball” es un
disco correcto, irregular, pero lejos de ser brillante. No encuentro ninguna
canción que por un momento me transporte al paraíso; la verdad es que “The Boss”
hace mucho que no me traslada ni por un instante a ningún paraíso. Lo hizo hace
mucho tiempo con obras maestras como “Darkness on the Edge of Town”, “The River”
y “Nebraska”, para mí su trilogía perfecta. Después ha hecho albumes sobresalientes
como “The Ghost of Tom Joad” pero a partir de 1995 solo destacaría “We Shall
Overcome: The Seeger Sessions” donde tomo prestado el espíritu folk de Pete
Seeger y consiguió un resultado fantástico. Lo demás que ha hecho en el siglo
XXI se calificaría como bueno si lo hiciese otro, pero a Bruce hay que exigirle
más, porque capacidad tiene, medios todos los que quiere, además lo demostró en
el pasado.
Otra cosa son los directos, ahí
sigue siendo el Rey, logra estremecer a cualquiera, son una demostración de poderío
y perfección sobre el escenario, además de un espectáculo soberbio. Pero un artista como él no debería fallar
tanto en el estudio, hace tiempo que no encuentra la receta para cocinar los
distintos estilos que intenta mezclar y que el producto sea delicioso. Eso sí,
siempre que sale un disco suyo tengo la esperanza de que nos sorprenda con otra
maravilla, pero voy perdiendo la ilusión de que suceda.
Aquí tenéis el vídeo de "Wrecking Ball":
Aquí tenéis el vídeo de "Wrecking Ball":

No hay comentarios:
Publicar un comentario